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Mensaje del Presidente Salvador Sánchez Cerén, Canonización de Monseñor Romero

13 octubre, 2018
Mensaje del Presidente Salvador Sánchez Cerén, Canonización de Monseñor Romero
Mensaje del Presidente
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Pueblo salvadoreño:

Nuestra nación está de júbilo.

Hoy compartimos con el mundo un acontecimiento que nos llena de esperanza y felicidad: la canonización de nuestro obispo mártir Monseñor Óscar Arnulfo Romero, una de las figuras más influyentes en la historia de nuestro país.

 

En El Salvador, el pueblo está en vigilia, con profunda emoción  esperando la noticia. Un fuerte abrazo a todas y todos.

 

Un especial saludo a nuestros hermanos de Ciudad Barrios, en San Miguel, la tierra natal del Santo Romero.

 

También a quienes en Catedral Metropolitana se han reunido en vigilia para celebrar este histórico acontecimiento con cantos y oraciones.

 

El saludo fraterno a los peregrinos que honran con fe la obra de Monseñor Romero en el Hospital de la Divina Providencia donde entregó su vida el profeta.

 

Monseñor Romero es el salvadoreño más universal y un símbolo de unidad para nuestro país. Su testimonio y obra viven en el pueblo y guían a las nuevas generaciones.

 

La canonización de Monseñor Romero, por Su Santidad el Papa Francisco, es una fecunda fuente de inspiración que nos impulsa a continuar consolidando la paz, la unidad y la justicia social.

 

Nuestro mártir recibe el más alto reconocimiento de la Iglesia, en la Plaza de San Pedro, en Roma, tres años después de su beatificación.

 

Para El Salvador es un acto de justicia y un reconocimiento a la fe inquebrantable de nuestro pueblo.

 

Monseñor Romero fue martirizado el 24 de marzo de 1980 cuando celebraba la Santa Misa, hecho calificado por el Vaticano como un acto de odio a la fe.

 

Como dijera el Papa Francisco el martirio de Monseñor Romero no fue puntual en el momento de su muerte, fue un martirio-testimonio, sufrimiento, persecución, difamación y calumnia antes y después de entregar su vida.

 

Monseñor Romero, la voz de los sin voz, el pastor bueno, fuente de justicia y verdad, fiel al evangelio, sigue vivo en su pueblo, que construye desde sus comunidades una sociedad inclusiva, solidaria y en paz.

 

Querida familia salvadoreña:

 

Estamos seguros que recibiremos, como país, las bendiciones por las que nuestro Santo Romero intercedió con profunda devoción.

 

Agradezco en nombre de mi gobierno y de todos los salvadoreños a la Iglesia católica, especialmente a Su Santidad el Papa Francisco, por su gesto de amor hacia la obra y testimonio de Monseñor Romero.

 

Nuestra gratitud a todos los que han acompañado y trabajaron intensamente por este legítimo y justo proceso, que eleva a los altares a San Romero de América.

 

La canonización de Monseñor Romero nos fortalece y llena de esperanza para seguir trabajando por la justicia, la igualdad y la verdad.

 

Su mensaje tiene un valor universal, y coincide con las más altas aspiraciones de paz y justicia de la humanidad.

 

En homenaje a Monseñor Romero, la Organización de las Naciones Unidas declaró el 24 de marzo, Día Internacional por el Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves a los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas.

 

Con esta proclamación, la comunidad internacional rinde tributo a la labor y los valores de Monseñor Romero al servicio de la humanidad.

 

Casi cuatro décadas después de su martirio su mensaje de amor y justicia resuena más potente que nunca por todo el mundo.

 

Monseñor Romero es una de las personalidades más grandes y universales en la defensa de los derechos humanos.

 

Es el santo de los pobres, de los que sufren injusta persecución y quienes exigen ser escuchados.

 

Su canonización es celebrada por los fieles católicos del mundo entero, y por todas las personas que trabajan en la promoción y protección de los derechos humanos.

 

San Romero de América continúa alentando las esperanzas de los pueblos.

 

Su identificación con las poblaciones más vulnerables, su enérgico rechazo a la violencia, su valiente defensa de las víctimas son ejemplos para millones de personas que luchan por la dignidad humana.

 

Es universal y perenne su llamado a la paz, a la no violencia, a la fraternidad entre los seres humanos y a trabajar, inspirados en Dios, por el mejoramiento de la calidad de vida de todas las personas y la preservación de este planeta que nos abriga.

 

Como salvadoreños, la mejor forma de honrar a San Romero es mantener vivo su mensaje de amor y paz en nuestras acciones.

 

En sus palabras encontramos la fortaleza para ser mejores y avanzar en el camino de la paz y el bienestar de todos los ciudadanos.

 

El mundo entero rinde homenaje al Santo Romero, y su pueblo se alegra por su pastor, de cuyo legado está orgulloso.

 

Su canonización convoca a toda nuestra sociedad a una profunda reflexión para comprender que es urgente un ¡Basta ya! a la violencia, que tanto sufrimiento provoca a muchas familias.

 

A eso nos llama hoy San Romero, a un cambio de conducta, a sumar esfuerzos para que nuestras comunidades avancen en convivencia y con tolerancia, poniendo en práctica una nueva cultura de paz basada en el respeto a la vida, a las diferencias y los derechos humanos.

 

Vivamos con júbilo este acontecimiento histórico, que como los Acuerdos de Paz que firmamos en 1992, marcará para siempre la vida de nuestra nación.

 

Tenemos ante nosotros una nueva oportunidad para hacer realidad el mensaje de vida de monseñor Romero, y lograr la reconciliación y la unidad como hijas e hijos de un mismo pueblo.

 

Que la palabra de San Romero nos ilumine y nos guíe.

 

Que Dios nos bendiga a todos.

 

Buenas noches.

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