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Discurso del Presidente Salvador Sánchez Cerén en la celebración del 27 aniversario de los Acuerdos de Paz

16 enero, 2019
Discurso del Presidente Salvador Sánchez Cerén en la celebración del 27 aniversario de los Acuerdos de Paz
Mensaje del Presidente
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Querido pueblo salvadoreño:

Conmemoramos este día un acontecimiento que cambió la vida de nuestra nación y marca el inicio de un profundo proceso de transformaciones democráticas, políticas y sociales: la firma de los Acuerdos de Paz hace 27 años en el Castillo de Chapultepec, en la capital de México.

Aquel 16 de enero de 1992 pusimos fin a décadas de represión y dolor, dejamos atrás una etapa marcada por una cruel dictadura que pretendió silenciar al pueblo con métodos violentos e inhumanos.

Hoy honramos el legado de esos Acuerdos, que nos permiten disfrutar un mejor presente y vislumbrar el futuro con esperanza y optimismo.

Los diálogos que comenzamos en La Palma, Chalatenango, en 1984, fueron el inicio del largo camino hacia la paz y la reconciliación, sobre bases firmes de respeto a los derechos humanos, la convivencia, la justicia y la igualdad.

Surgió, así, un país capaz de resolver sus problemas mediante la negociación y el diálogo, tal como lo hemos demostrado hasta hoy.

A nivel internacional somos un referente para otras naciones que buscan concretar procesos de pacificación por las vías del diálogo.

Queridos compatriotas:

Los Acuerdos de Paz nos inspiran a continuar trabajando por un país más democrático, y seguir fortaleciendo el diálogo como la herramienta primordial para vencer los grandes desafíos del presente y el futuro.

Sigamos construyendo paz es la frase con la que conmemoramos este Vigésimo Séptimo Aniversario. Nos llama a no retroceder en lo avanzado, y nos recuerda que la paz es el pilar fundamental para el desarrollo y el progreso.

Es para las presentes y futuras generaciones que construimos una nación más unida, con una democracia firme, donde disfrutemos de una cultura de paz y convivencia con mejores oportunidades para el desarrollo.

Construir la paz es también mantener presente y honrar la memoria de las y los valientes luchadores sociales, que entregaron la vida en el proceso de transformación política, social y económica de El Salvador.

Aquellos años difíciles cobraron la vida de miles de personas, tanto de la población civil, de la iglesia, de gremios sindicales, de movimientos sociales aglutinados en el FDR, del FMLN y de la Fuerza Armada. A ellas y ellos los llevamos en nuestras mentes y corazones.

Igualmente, recordamos a los firmantes que ya no están con nosotros, pero que nos dejaron su legado de compromiso con la paz.

Honramos la memoria del doctor Abelardo Torres, distinguido salvadoreño que integró la comisión gubernamental.

Nuestro reconocimiento y gratitud también a Schafik Handal, uno de los más grandes revolucionarios de la historia de nuestro país.

Gracias a la voluntad de paz, diálogo y consenso El Salvador pudo emprender la renovación de diversas instituciones y la creación de otras.

Ahora contamos con una institucionalidad eficiente para la protección y promoción de los derechos humanos, la defensa territorial y la soberanía nacional, que garantiza la aplicación de justicia, la seguridad pública, la libertad del sufragio, la independencia de los Órganos del Estado y la movilización social, entre otros aspectos.

Esa nueva institucionalidad ha continuado ampliándose hacia áreas prioritarias que nos fortalecen como sociedad:

Es el caso de las nuevas leyes e instituciones surgidas en temas como la transparencia y la lucha contra la corrupción; medio ambiente y sustentabilidad; equidad de género; protección de la niñez, adolescencia y juventud; reconocimiento y respaldo de los pueblos originarios e inclusión de las personas con discapacidad.

También ha permitido que tengamos la posibilidad de asistir a las urnas en el marco del ejercicio democrático, en condiciones libres y con el más alto respeto a la voluntad ciudadana, como ocurrirá por sexta ocasión el próximo 3 de febrero, cuando elegiremos al próximo presidente de la República.

Este aniversario de los Acuerdos de Paz es propicio para resaltar que El Salvador ha logrado avances significativos en la erradicación de la pobreza y la desigualdad, y en el respeto a los derechos ciudadanos y la equidad social, con oportunidades para todos, procurando que nadie se quede atrás.

El Salvador es uno de los primeros países que comenzó a trabajar para el cumplimiento de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, a nivel de planificación, políticas públicas y monitoreo de indicadores.

En tal sentido son sobresalientes los resultados en la salud, como la disminución de la mortalidad materna, así como en la educación y la reducción del analfabetismo, la vida libre de violencia contra la mujer, y la protección del medio ambiente, entre otras de las 117 metas priorizadas en nuestra Agenda Nacional de Desarrollo Sostenible.

Señoras y señores:

Actualmente el voto ya no es la única manifestación a través de la cual la ciudadanía hace que su voz sea escuchada.

En mi Gobierno, y de forma inédita, creamos los consejos nacionales y estructuras de diálogo en temas como seguridad, educación, medio ambiente, niñez y adolescencia, jóvenes, migrantes, pueblos indígenas, salud, agricultura familiar y agua potable.

Todas estas instancias cuentan con amplia representación de instituciones públicas, academias, iglesias, empresas, gremios, y organismos internacionales, para construir soluciones a los grandes desafíos que enfrentamos como país.

Así, gracias a estos esfuerzos de la sociedad hemos avanzado en esos importantes campos y dejado como legado los planes El Salvador Educado, El Salvador Seguro y El Salvador Sustentable.

Este esfuerzo ha contado con la energía, el tiempo y el trabajo sin recibir remuneración alguna de consejeros y consejeras de diferentes sectores, instituciones, ideologías y perspectivas políticas. Para ellos y ellas el merecido reconocimiento del Estado y de la ciudadanía.

Es oportuno recordar el rol que desempeñó mi amigo Hato Hasbún en la formación y conducción de estos Consejos, pues gracias a él y a su visión, logramos consolidar el diálogo en diversas áreas.

Desde la Presidencia impulsamos también espacios de diálogo y participación en los territorios a través de los programas Gobernando con la Gente y Festival para el Buen Vivir, y abrimos las puertas de la Residencia Presidencial con el programa Casa Abierta.

Todo ello se logró por nuestra convicción de que la participación ciudadana es inseparable de la contraloría social en todos los niveles de gobierno, dentro y fuera de nuestras fronteras.

En esa línea, en 2018 juramenté a los Consejos Ciudadanos de Comunidades Salvadoreñas en el Exterior para canalizar y recoger los aportes de nuestros compatriotas residentes en otros países, quienes son parte entrañable de nuestra nación y pilares de su desarrollo.

Considero que los Acuerdos de Paz nos legaron una nueva institucionalidad, que nos ha permitido construir una nueva cultura de diálogo y entendimiento.

Puedo afirmar que la Política de Participación Ciudadana significará una de las grandes herencias de nuestro gobierno a El Salvador, pues nuestra gestión se cimentó en la búsqueda de entendimientos y compromisos comunes, lo que ha sentado un precedente para una función pública más efectiva.

Por ello, propondré a mi sucesor la continuación de los Consejos de Participación Ciudadana, para profundizar los logros, mejorar y corregir enfoques, con el fin de encontrar nuevas alternativas en beneficio de la población.

Amigas y amigos:

Con ese objetivo seguimos impulsando, junto a la Organización de las Naciones Unidas, la creación de una segunda generación de acuerdos que tengan en cuenta los nuevos retos de la sociedad salvadoreña.

Dicho esfuerzo pone énfasis en los ámbitos económico y social, y funciona por medio de mesas temáticas en las áreas de educación para la productividad, la tolerancia y la ciudadanía; salud pública digna, integral y universal; crecimiento económico, desarrollo social y finanzas públicas; fortalecimiento del sistema democrático y seguridad pública para la convivencia ciudadana.

Cada una de esas temáticas nos impone metas y respuestas para lograr un Estado eficaz, con una función pública con probidad y atento a las demandas de la población, que lleve a El Salvador a insertarse con éxito en el contexto mundial.

Los pre acuerdos a los que hemos llegado a través de estas mesas son el resultado de un arduo trabajo de construcción y participación de diferentes fuerzas del país.

Para avanzar en ese camino es fundamental dejar a un lado las diferencias, como ya lo hicimos en el pasado, y nos centremos en lo que nos une: el bienestar de nuestra población y la creación de oportunidades para las actuales y futuras generaciones.

Esos nobles objetivos nos demandan trabajar con una visión de país, enfocada en garantizar la justicia social.

Hemos avanzado en la erradicación de la pobreza y en la disminución de la desigualdad, al tiempo que establecimos las bases para alcanzar una mejor nación.

Estos avances deben tomar nuevos impulsos y fortalecerse, para que cada vez más salvadoreños participen y se beneficien del progreso del país.

Hermanas y hermanos:

La firma de los Acuerdos de Paz también fue posible gracias a naciones amigas que contribuyeron desde los primeros acercamientos de diálogo hasta la verificación del cumplimiento de lo acordado.

Países como España, Francia, México, Colombia, Estados Unidos y Venezuela respaldaron nuestro proceso para establecer la democracia y la institucionalidad que continuamos consolidando y fortaleciendo.

Un fuerte aplauso para sus representantes, de estos países amigos, que nos ayudaron a construir este camino y hacer realidad que esos acuerdos se volvieran políticas públicas.

Reconocemos a la Organización de las Naciones Unidades, que desempeñó un papel fundamental en esta etapa de pacificación en nuestro país y por mantener vigente su compromiso con ese proceso.

Especialmente agradecemos al coordinador residente de Naciones Unidas en el país, Christian Salazar, y a su equipo, cuyo trabajo ha contribuido a que El Salvador avance en nuestra Agenda de Desarrollo Sostenible y sus 17 objetivos.

Muchas gracias Christian, a nombre del pueblo salvadoreño, gracias, gracias por continuar apoyando a nuestro país en los esfuerzos por construir una nueva nación.

Querido pueblo salvadoreño:

El proceso por el nuevo El Salvador que comenzamos con la firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992 debe continuar para bien del país, las familias y cada ciudadano.

Les digo que debe continuar. ¿Están de acuerdo los jóvenes? Debemos hacer de este país, un país que construye la paz.

La máxima prioridad es seguir trabajando unidos y con visión de país por el bienestar de las grandes mayorías, la preservación de los recursos nacionales y una economía sostenible y con justicia en la distribución de la riqueza.

Durante casi tres décadas hemos luchado para vivir en una democracia sólida, donde se respeta el Estado de Derecho y la institucionalidad.

Como un país que crece gracias a la fuerza y el trabajo de su gente, estamos llamados a cuidar nuestra preciada democracia.

Los retos de hoy son distintos a los de hace 27 años, por ello son imprescindibles nuevos acuerdos, basados en la realidad que vivimos y orientados a afrontar los desafíos actuales y futuros.

Continuemos avanzando en democracia, paz y unidad, poniendo siempre las aspiraciones y el bienestar del pueblo como objetivo supremo de nuestra labor.

Tengamos siempre presente que las personas más necesitadas son nuestra prioridad, y que aún tenemos una deuda pendiente: avanzar más en la protección de sus derechos y el fomento de su bienestar y felicidad.

Que esta conmemoración de la firma de los Acuerdos de Paz sea otra oportunidad para seguir construyendo paz y fuente de energías para seguir adelante con confianza y optimismo en este nuevo El Salvador.

Es lo que la patria nos demanda a todos nosotros, a cada salvadoreña y salvadoreño. Sigamos construyendo la paz.

Muchas gracias.

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